10-09-2006, 06:49 PM
Una cámara que toma una foto de 3 megapixeles genera una imagen de 9MB. Si existe la opción, uno podría grabarla en su tarjeta-memoria en algún formato que no la comprimiera (TIFF, BMP y otros). Pero 9MB es muy grande y la memoria nos daría para sacar muy pocas fotos.
Un formato muy efectivo y práctico a nuestros intereses es el JPEG. Sin entrar en detalles complejos, este formato maneja una fórmula que analiza la imagen y destruye algunos pixeles de forma que el archivo generado (foto001.jpg) sea bastante más pequeño. La misma fórmula se encarga de que cuando abrimos el archivo, la imagen se regenera mediante una interpolación de los píxeles existentes.
La base del asunto es que nosotros no miramos píxeles individuales, sino un conjunto de ellos. El objetivo es que podamos ver (o imprimir) la foto sin pérdidas reconocibles de color, nitidez, contraste y otras características físicas.
Entendida esta primera etapa, es posible refinar un poco más.
Las cámaras digitales tienen las opciones "Basic, Norm, Fine, Extra" o algo así para "grados de compresión JPEG".
Esto es, en orden: mucha compresión, compresión regular, poca compresión, muy poca compresión.
Es posible acomodar la fórmula JPEG a nuestras necesidades.
Cuanta mayor sea la compresión (Basic) más fotos podemos guardar en una tarjeta.
Pero esto tiene un costo: mayor compresión significa que hay más destrucción de información.
En la generalidad de los casos de fotos de aficionado no es muy apreciable la diferencia.
Lo es si pretendemos imprimir una foto grande o ampliar un encuadre particular. Comenzamos a ver cosas raras en los bordes de los objetos (artifacts en inglés). Esto es porque al regenerar la foto, la fórmula JPEG tiene que hacer "magia" para reconstruirla luego de haberla comprimido bastante.
Hoy en día (set 2006) las memorias han bajado bastante de precio y por lo tanto no es recomendable la mayor compresión.
Manteniendo una compresión fija (Fine, por ejemplo) los resultados de la compresión dependen de la imagen en si.
Ustedes podrán apreciar que cuando bajan las fotos a su computadora todos no hay dos archivos que "pesen" igual. Todos los tamaños son distintos.
Por ejemplo: un reloj sobre un fondo blanco liso generará un archivo más chico que la foto de una textura de tela multicolor.
La fórmula JPEG puede destruir muchos pixeles blancos iguales (que luego podrá reconstruir fácilmente) y así obtendrá un archivo más pequeño mientras que en una "ensalada" de pixeles de colores seguramente quedará más grande de lo esperado.
Un formato muy efectivo y práctico a nuestros intereses es el JPEG. Sin entrar en detalles complejos, este formato maneja una fórmula que analiza la imagen y destruye algunos pixeles de forma que el archivo generado (foto001.jpg) sea bastante más pequeño. La misma fórmula se encarga de que cuando abrimos el archivo, la imagen se regenera mediante una interpolación de los píxeles existentes.
La base del asunto es que nosotros no miramos píxeles individuales, sino un conjunto de ellos. El objetivo es que podamos ver (o imprimir) la foto sin pérdidas reconocibles de color, nitidez, contraste y otras características físicas.
Entendida esta primera etapa, es posible refinar un poco más.
Las cámaras digitales tienen las opciones "Basic, Norm, Fine, Extra" o algo así para "grados de compresión JPEG".
Esto es, en orden: mucha compresión, compresión regular, poca compresión, muy poca compresión.
Es posible acomodar la fórmula JPEG a nuestras necesidades.
Cuanta mayor sea la compresión (Basic) más fotos podemos guardar en una tarjeta.
Pero esto tiene un costo: mayor compresión significa que hay más destrucción de información.
En la generalidad de los casos de fotos de aficionado no es muy apreciable la diferencia.
Lo es si pretendemos imprimir una foto grande o ampliar un encuadre particular. Comenzamos a ver cosas raras en los bordes de los objetos (artifacts en inglés). Esto es porque al regenerar la foto, la fórmula JPEG tiene que hacer "magia" para reconstruirla luego de haberla comprimido bastante.
Hoy en día (set 2006) las memorias han bajado bastante de precio y por lo tanto no es recomendable la mayor compresión.
Manteniendo una compresión fija (Fine, por ejemplo) los resultados de la compresión dependen de la imagen en si.
Ustedes podrán apreciar que cuando bajan las fotos a su computadora todos no hay dos archivos que "pesen" igual. Todos los tamaños son distintos.
Por ejemplo: un reloj sobre un fondo blanco liso generará un archivo más chico que la foto de una textura de tela multicolor.
La fórmula JPEG puede destruir muchos pixeles blancos iguales (que luego podrá reconstruir fácilmente) y así obtendrá un archivo más pequeño mientras que en una "ensalada" de pixeles de colores seguramente quedará más grande de lo esperado.